1944 José en Budapest
En septiembre de 1944, las fuerzas soviéticas cruzaron la frontera húngara, alcanzando la llanura. Los bombardeos de los aliados comenzaron a intensificarse, sobre todo en ciudades cercanas a Budapest. La ciudad de Hatvan, ubicada 60 km al norte, sufrió el 20 de septiembre un devasatador bombardeo que destruyó el edificio de la estación de tren, las vías, los puentes y las carreteras. Hacia allí fue trasladada la unidad de trabajo donde estaba José. “Cuando los soviéticos cruzaron la frontera comenzó la retirada. A nosotros nos llevaron a Hatvan para limpiar el desastre de los bombardeos sobre la red de ferrocarril. Los trenes eran importantes en los planes de los alemanes, puesto que a pesar de estar en retirada seguían deportando gente a Polonia. Pero en unos días nos convertimos en un lastre para el ejercito que estaba en retirada”
“nos dijeron que nos iban a llevar a “limpiar” en Budapest, que ya estaba parcialmente sitiada. Llegamos a una especie de hospital, custodiados por un cabo. Allí todo bullía, también ellos estaban evacuando. Entonces el cabo nos llevó a un lugar donde estuvimos a punto de ser deportados, pero el oficial a cargo no quiso recibirnos porque los papeles no estaban en orden. Algunos comenzaron rogarle que nos mande a la Cruz Roja. El cabo estaba desconcertado, no sabía qué hacer con nosotros. Finalmente nos dejó en la Cruz Roja. Allí había miembros de la Resistencia y rápidamente entré en contacto con ellos. Yo tenía ciertas ventajas, hablaba húngaro y alemán, y además mi uniforme y mis documentos me identificaban como soldado del ejército húngaro, un soldado herido en los enfrentamientos armados en el frente contra los rusos, un héroe exceptuado de las leyes antijudías.
En ese mismo edificio, en el último piso estaba la Luftwaffe. Aun quedaba allí el personal administrativo y la gente que ya no podía ser evacuada. Ellos sabían que nosotros estábamos en el sótano, pero no nos hicieron nada. Eso nos benefició porque los húngaros respetaban la autoridad alemana y no entraron a molestarnos. Los alemanes se retiraron en silencio el último día.
Era cuestión de tiempo para ver nuestra liberación. Los soviéticos estaban cerca y la esperanza era palpable, pero los horrores que vivíamos cotidianamente no nos dejaban ilusionarnos. Miles de personas fueron torturadas, violadas y asesinadas en los últimos meses de la guerra. Las deportaciones continuaban, todos buscaban refugio o salvoconductos en las distintas embajadas. Raúl Wallenberg de la embajada de Suecia daba pasaportes falsos, así como otros diplomáticos”.
Entre los lugares de refugio estaba la Casa de Cristal de la calle Vadasz 29, perteneciente a la Embajada Suiza. Unos 3.000 judíos se refugiaron allí y en casas vecinas. La vida en la casa de cristal era extremadamente difícil, debido al hacinamiento, el frío, la falta de alimentos y suministros básicos. Al mismo tiempo funcionó como sede para el Movimiento Juvenil Sionista, que utilizaba el edificio para coordinar las actividades de socorro y rescate, y de la producción y distribución de documentos falsos para permitir el contrabando ilegal de personas por las fronteras húngaras.
“En muchos casos, nosotros los jóvenes fuimos asignados como correos para la entrega de documentos destinados a los miembros de los pelotones de trabajo forzado y miembros de la resistencia escondidos dentro y fuera de Budapest. El cónsul Carl Lutz otorgaba visas y salvoconductos. En un lugar secreto trabajaba un grupo reducido de judíos bajo la vigilancia de un soldado húngaro anciano. Allí se tomaban las fotos para los pasaportes y yo anotaba los nombres. Luego llevaba los pasaportes terminados a la embajada donde los entregaba a la Resistencia.
Cierta vez yo llevaba cincuenta fotografías ocultas dentro del uniforme, cuando me detiene un soldado alemán. Yo pensé que estaba perdido. Un anciano que estaba cerca de mí empezó a gritar. ¡Es un soldado herido! No te da vergüenza molestar a un Un héroe de guerra! Se armó un gran alboroto y finalmente me dejaron ir sin revisarme.”
“Supimos que antes de que los soviéticos cerraran el sitio a Budapest, salió un transporte a Suiza con los judíos que tenían los salvoconductos que habíamos manufacturado.”
Los soviéticos y rumanos completaron el cerco de Budapest el 29 de diciembre de 1944. El final de la guerra ya estaba cerca. “Cuanto más cerca estaba el final, mas se enardecían los nazis. Cerca del Danubio ejecutaron a 200 judíos, mujeres, ancianos y niños. Alcanzados por las balas, sus cuerpos caían pesados en las frías aguas del río.”
En la víspera de Año Nuevo de 1944, la milicia armada de la Cruz Flechada decidió asaltar el edificio de la casa de cristal, violando el estatuto de neutralidad. Esto resultó en numerosas muertes. La casa de cristal, junto con 2.000 ocupantes, finalmente fue liberada a mediados de enero 1945. “El 18 de enero 1945 yo estaba de guardia dentro del patio de un edificio que tenía unas grandes puertas de madera. Los soldados alemanes ya se habían retirado. De repente veo que se levanta la alcantarilla del patio, y emerge un soldado ruso, un gigante. Yo tiro el arma y grito:”¡Shma Israel!”, pensando que el ruso me iba a matar. Pero el ruso me contesta “Adonai Eloeinu, adonai ejad, somos libres camarada!”
Operación Konrad, Budapest, 1945. http://www.alabarda.net/blog/pintura/operation-konrad-budapest-1945/





