En el Gueto de Mezocsat

En 1942 los judíos húngaros habían sufrido terribles bajas; 18.000 judíos “extranjeros” habían sido asesinados, unos 1.000 judíos habían sido asesinados por soldados y gendarmes húngaros en Újvidék (Novi Sad), y unos 40.000 de los reclutados para el servicio laboral habían muerto de hambre y frio o fueron asesinados en los frentes soviéticos en Ucrania. A pesar de esto, la mayoría de los judíos húngaros sobrevivió bajo la relativa protección de los sucesivos gobiernos magiares. Los judíos de Hungría abrigaban la esperanza de sobrevivir a la guerra. Hasta el año 1944 gozaron los judíos húngaros de libertad de movimiento. Más allá de los reclutamientos forzados, aún podían seguir viviendo en sus casas, dado que el gobierno húngaro resistía la presión alemana por deportar a los judíos a los campos de exterminio. En contraste con la información que tenían los líderes de la comunidad judía, los judíos en el interior del país no imaginaban Auschwitz y eran casi ajenos a lo que sucedía en el resto de la Europa dominada por los nazis.
Estas esperanzas se destrozaron cuando se inició la ocupación alemana, el 19 de marzo de 1944. En contraste con Polonia, donde los nazis necesitaron cinco años para implementar la solución final, en Hungría les llevó menos de cuatro meses. En todas las ciudades y pueblos empiezan a ejecutarse los juden gezets, las restricciones a los judíos. Se conformaron los guetos y se impuso la obligación de utilizar el gele late sobre las solapas. En Mezocsat la escuela cerró sus puertas en marzo de 1944, la orden de traslado al gueto llegó en el mes de mayo. Todas las familias, unas 900 personas, fueron agrupadas en unas cuantas casas. Este confinamiento duró muy poco tiempo, unas tres semanas. A principios de junio comenzarían las deportaciones al campo de exterminio, Aushwitz.
José recuerda el día que la familia ingresa al gueto. “En el gueto tuvimos el privilegio de instalarnos, la familia completa, en una suka de madera. Era un ambiente precario en el cual el techo se abría y se cerraba. En tiempos normales se utilizaba una semana por año, principalmente para las comidas festivas de Sukot. Pero ahora era el hogar de la familia moskovits.” Y prosigue: “Al gueto vino un oficial húngaro, teniente primero, de apellido Horvat. Reunió a todos los judíos en el patio del rabinato y les informó que el gobierno nacional húngaro había hecho un trato con el gobierno alemán y que la población de los guetos iba a ser enviada a trabajar a Alemania. El ejército, que era de idiosincrasia feudal, decidió que iban a conformar batallones de trabajo oficiales bajo órdenes militares para que las familias se mantuvieran unidas. Cada familia tenía que enviar algún voluntario para estas unidades, y el ejército envió las órdenes para que se presenten en las unidades de trabajo. Recibí la orden de presentarme en Putnok.”
Esa madrugada José se despertó demasiado temprano. En realidad casi no había dormido. Desde su catre había podido ver entre las rendijas del techo como avanzaban las nubes y como cubrían las pocas estrellas que brillaban en una oscuridad casi total.
José aún recuerda el silencio, cuando se despidió de sus padres. “Mi padre me pidió que no hiciera ruido para no despertar a mis hermanos menores. Apoyó sus manos sobre mi cabeza y me dio la bendición que los padres dan a sus hijos. Fue la última vez que lo vi.” “Mamá me acompañó hacia la salida en una caminata silenciosa por las calles del gueto. Antes de cruzar el portón se detuvo, me dio un abrazo y un paquete con galletas.” José le besó la mano, como lo hacía siempre. Así se despidieron sin saber que era para siempre.
En el portón José dio el presente ante un oficial y se sumó a un grupo de jóvenes que iban en la misma dirección. Mientras se alejaba José vio que su madre no se había movido de su sitio y lo saludaba agitando su mano. Luego el contingente dobló en una esquina rumbo a la estación y el gueto quedó atrás. Caminaron hasta la estación del ferrocarril y viajaron en un tren civil unos 80km. Los pasajeros observaban con sorpresa a este grupo de judíos porque para ese entonces los judíos ya tenían prohibido viajar en tren. Pero José y sus compañeros tenían un pase militar y, por el momento, estaban a salvo.
Estación de mezocsat: http://www.regionalbahn.hu/2016/06/Mezocsat-fotosvonat-375-660.html