Herencia medieval
Aproximadamente unas 700 familias conformaban la comunidad judía de Mezoczat, todas ortodoxas sin excepción. Eran el 15% de la población y en su gran mayoría se dedicaban los comercios y los servicios: taberneros, posaderos, carniceros, barberos, zapateros, herreros, cerrajeros, sastres, encuadernadores, tapiceros, carpinteros, abogados, médicos, comerciantes de granos y vinos, panaderos y caldereros. En esos años, gozaban de cierta autonomía que les permitía manejar los asuntos civiles y legales según la ley rabínica, dentro del marco legal regulado por el Estado Magyar. Así la comunidad tenía sus propias escuelas y yeshivot (casas de estudios), tribunales en donde la justicia era administrada por un dayan (juez), templos liderados por un Gran Rabino, la Jevre Kedishe que administraba el cementerio, instituciones sociales y de asistencia médica , como el Bikur Jolim, fondos de asistencia al necesitado, entre otras. La comunidad estaba liderada por el tío de José, Fabian Shrague Tzvi Altman, Gran Rabino de Mezocat, quien dirigía la casa de estudios y administraba justicia en su propio tribunal. Era una personalidad muy reconocida, y solía ser invitado como orador en los actos públicos.
La religión regía la vida de Mezoczat para judíos y cristianos por igual. Esta impronta dejó su marca en uno de los recuerdos más tempranos de José: “en un shabat de Shavuot, el gran rabino estaba leyendo en voz alta parashat hashavua, cuando un muchacho entró corriendo y le dijo algo al oído. Inmediatamente el rabino hizo un gran silencio y salió del templo con mucha prisa. En medio de una gran confusión todos salimos detrás de él. Corríamos por la calles con el talit puesto mientras nos preguntábamos ¿que podía ser más importante que completar la lectura de la torá? Finalmente el rabino se detuvo frente al negocio de Borgida, el tapicero. ¡Un judío tenía su negocio abierto en shabat! Esto era impensado en Meczoczat. ¡El Rabino le exigía cerrar el negocio y Borgida se negaba! Pero La religión era la base de la organización social del pueblo y cualquier divergencia se pagaba muy caro. Y no solamente entre los judíos, pues, al enterarse de lo ocurrido, el cura de Meczoczat condenó la conducta de Borgida desde su púlpito. El negocio fue boicoteado por cristianos y judíos hasta que el pobre hombre quebró y tuvo que irse del pueblo.”
Mezőcsát, Hungria, Fotografía aérea, autor: Civertan.





