Mezocsat 1926
Al norte de Hungría, en el condado de Borsod-Abaúj-Zemplén, cerca del castillo que en épocas medievales dominara la región, se sitúa Mezőcsát, una ciudad que al comienzo del siglo XX era un pueblo rural rodeado de campos de cebada y trigo en donde vivían unos 7.000 habitantes. En el centro de la ciudad había una Iglesia Católica, una Iglesia Reformista y un Templo Judío.
Después de la Primera Guerra Mundial comenzó un proceso de modernización sostenido: se establecieron molinos a vapor, se extendió la línea de ferrocarril y con éste llegó el telégrafo. De a poco la calle principal se pobló de grandes mansiones y las aisladas casas rurales fueron alineándose a la vera de amplias calles de tierra, conformando una incipiente ciudad. Los techos de paja, tan característicos de la arquitectura tradicional húngara, fueron reemplazados por tejas, las paredes de madera, por el sólido ladrillo. Los frentes de las casas eran usados a modo de tiendas en donde se exhibían los productos o servicios, mientras que detrás estaban las salas de estar que daban a un tranquilo patio interno. El centro se llenó de comercios, tuvo su banco y un cine teatro. Pero lejos de los negocios, del ruido de las carretas y de los primeros automóviles, lejos del primer alumbrado público, en una casa rural en las afueras de la ciudad, nació José Moskovits, el 27 de marzo de 1926.





