TANTE MIA

Shloyme Feldberg había dejado Polonia a los 19 años, para probar suerte trabajando en Alemania. Allí se enamoró de su compañera de trabajo, Mia Wolf. Después de casarse, en 1933, emigraron a París y tuvieron a la pequeña Rosa. Tres años más tarde, ante la amenaza que se cernía sobre Europa, consiguieron visas para emigrar a Sudamérica, precisamente a Paraguay, donde los controles inmigratorios eran mucho más relajados. Partieron sin trabajo y sin idioma a forjar un futuro y se afincaron en Asunción; allí vivieron tiempos difíciles, agravados por problemas de salud de la niña. De pronto Buenos Aires apareció como alternativa. Fue en Argentina donde finalmente la familia encontró su hogar. “Yo la llamaba Tante Mia. Pero fue una verdadera madre para mí, y Rosa fue como una hermana.” En la imagen: Mia y Rosa en París, en 1936.