Radomsko: el carbón y la madera

Situada a orillas del rio Radomka y a pocos kilómetros de la frontera con Alemania, Radomsko se había convertido, en las primeras décadas del siglo XX en un importante centro de distribución y comercialización de las materias primas de la zona. Muy cerca se encontraban los ricos yacimientos de carbón. A las afueras de la ciudad estaba la fábrica “Metalurgia” dedicada a la elaboración de clavos, remaches, palas, estructuras de metal y carros para la industria minera, alambres de púa y cables de acero.
Circundada por un espeso bosque que proveía de madera a los numerosos aserraderos y carpinterías locales, la ciudad era conocida por la calidad de sus muebles que se manufacturaban en las fábricas de los Gebruder Thonet, o la de Joseph Kohn. En los alrededores había fábricas aceiteras, de vidrios, laneras, molinos y silos. Calderas y máquinas de vapor eran operadas por miles de obreros polacos.
En Radomsko vivían también judíos. Hace doscientos años que se habían radicado allí y poco a poco fueron estableciendo sus organizaciones religiosas, comerciales, políticas, educativas y sociales. Antes de la Segunda Guerra Mundial, vivían ya en Radomsko unos 10000 judíos, lo que constituía un 40 por ciento de la población local. Eran mercaderes, tenderos, comerciantes, artesanos, vendedores ambulantes y profesionales de distinto orden.
Muchos de ellos eran ingenieros y habían ayudado a desarrollar el creciente ramal de trenes de Polonia. Luego de la destrucción de la primera estación, el municipio emprendió la tarea de construir una segunda, mucho más espaciosa y moderna que diera cuenta de la importancia de esta ciudad para toda la región. Radomsko se comunicaba por esta vía con Czestokhowa al sur y Lodz al norte. Desde Radomsko se podía llegar a cualquier punto de Polonia.
La vida religiosa y cultural era vibrante. Quienes observaban con celo los preceptos religiosos oraban en la Sinagoga y seguían con fervor las palabras del Radomsker Rebe. Aquellos que habían elegido un camino más progresista llenaban la biblioteca del sindicato de los artesanos o se juntaban en distintas asociaciones a leer los diarios locales y a discutir los últimos acontecimientos de la política europea.
En esta ciudad de fábricas bulliciosas, de trenes de carga y de pasajeros, de carros tirados por caballos amontonados en las afueras de la ciudad, de la plaza del mercado llena de puestos y tiendas, de carbón y madera, nació, cerca del año 1928, Halina Feldberg Parys.